Cumplir 80 años y celebrar las Bodas de Oro de casados fueron razones suficientes para que Carmen Fernández y Juan Carlos Anacleto decidieran organizar una gran fiesta. Sin embargo, no fue una celebración más. Tuvieron una original ocurrencia y no dudaron en llevarla a cabo: les dijeron a sus invitados que, en lugar de llevar los típicos regalos, hicieran donaciones al Hospital de Niños. Y la propuesta solidaria superó con creces sus expectativas: “Todos los invitados se nos acercaban para decirnos que había sido una excelente idea y se ve que fue así, porque en la cuenta que abrimos para el hospital se reunió 100 mil pesos”, contó el impulsor del gesto solidario.
Juan Carlos Anacleto es un conocido vecino platense, titular de una empresa de sanitarios que lleva su nombre y, al igual que su esposa, tiene una marcada vocación solidaria.
“Creo que si me hubieran comprado un regalo, no habrían gastado tanta plata”, bromeó satisfecho.
Además de participar del Rotary y colaborar con diferentes instituciones de la Región, integra la Fundación Florencio Pérez, que asiste a personas con problemas de adicciones y ayuda a distintas entidades de la Ciudad como, por ejemplo, el Banco de Leche Materna.
UNA FIESTA DIFERENTE
Juan Carlos cumplió hace pocos días 80 años y como cada 7 de abril, organizó un festejo con su familia y sus amigos, solo que este año con la particularidad de que, al cambio de década, se le sumaba la proximidad con el aniversario de casamiento con su esposa Carmen, con quien comparte la vida desde hace más de 50 años.
“La idea de que no nos llevaran regalos fue de Carmen y todos nos halagaron por la iniciativa a favor del Hospital de Niños”, dijo Anacleto.
El generoso empresario también agregó que contaron con el apoyo de la familia conformada por sus hijos Carlos - contador -, Eduardo - ingeniero civil -, Juan José - arquitecto - y Betina - arquitecta -.
AMIGOS De todos lados
Para el doble festejo Juan Carlos decidió “tirar la casa por la ventana”, organizó cada uno de los detalles y envió personalmente las invitaciones a cada uno de los 150 invitados.
Llegaron amigos y familiares desde ciudades de nuestro país como Bahía Blanca, Coronel Suárez, Capital Federal, Posadas y Carhué, la ciudad natal de su esposa. También vinieron amigos de otros países como Perú, Estados Unidos e Italia.
Al repasar cómo fue que se les ocurrió renunciar a los regalos, Anacleto indicó que al principio habían pensado en hacer un gran festejo, pero común y corriente; hasta que a su esposa se le ocurrió una idea original: “¿Y si les pedimos a los invitados que, en vez de hacer regalos, donen dinero al Hospital de Niños?”.
En ese momento, Juan Carlos imaginó cómo serían los regalos que recibiría: cinturones, gorras, perfumes... Y después pensó en su sobrina, que se desempeña como médica en ese hospital.
Entonces puso en la balanza sus necesidades reales y las necesidades de la institución, a la que aprecia profundamente.
“A esta altura de nuestras vidas no necesitamos demasiadas cosas”, concluyó Juan Carlos.
Y no lo dudó: abrió una cuenta en el Banco Nación y redactó las invitaciones con el siguiente texto: “Si la intención de ustedes es hacerme un regalo, este año les voy a pedir que no me compren nada. En cambio, me voy a sentir muy agradecido si depositan el dinero que pensaban destinar a esa compra en una cuenta que abrí especialmente para donar lo recaudado al Hospital de Niños de La Plata”.
A cada uno de los invitados Juan Carlos les remarcó cordialmente que estaban asistiendo a un festejo doble: el cumpleaños y las bodas de oro, y los instó a ser especialmente generosos por ese motivo.
Semejante declaración altruista llegó a buen puerto porque cuando llegó el momento de hacer el balance del dinero reunido para el hospital, se sorprendió por la suma: 100 mil pesos depositados en la cuenta creada para tal fin.
“Creo que si me hubieran comprado un regalo, no habrían gastado tanta plata”, bromeó satisfecho.
emotiva entrega
Como si se tratara del cierre de un festejo donde todo salió como tal como lo habían soñado o mejor, el jueves pasado Juan Carlos y su esposa concurrieron al hospital con el comprobante del interdepósito hecho a favor de la institución.
Lo esperaban los directores y la ilusión de que en el renovado Salón de Usos Múltiples (SUM) del hospital se va a concretar, dentro de poco, una obra que nació con el deseo de festejar un cumpleaños, sin dejar de servir al prójimo.
“Siempre estuvimos cerca del Hospital de Niños, además es nuestra forma de agradecer por la familia y los 10 nietos que tenemos, la más pequeña es Bernardita que tiene un mes y esperamos con ansiedad el nacimiento de Mercedes a fin de mes”, contó el vecino solidario.
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